Palabras de familias y voces de residentes: la verdad de la casa, contada por quienes la viven.
Mi mamá entró desconfiada y hoy no quiere irse ni de vacaciones con nosotros. La puerta está siempre abierta: entro a cualquier hora y siempre me reciben con un mate y una sonrisa.
Graciela B. — hija de residente
Lo que más valoro es que atienden el teléfono y me cuentan todo, bueno y malo. Cuando mi papá se descompuso de noche, en minutos estaba Ayuda Médica adentro de la casa.
Marcelo R. — hijo de residente
El clima de la casa se siente apenas cruzás la puerta: temperatura justa, comida casera que huele a domingo, y gente que te llama por tu nombre.